la Caridad solidaria

Las actividades de Jacint Verdaguer como limosnero en Barcelona le llevan a descubrir nuevas formas que desconocía. En la Plana de Vic los pobres eran mendigos que estaban de paso o familias numerosas, atacadas por enfermedades, malas cosechas o propietarios sin escrúpulos. Conocía en carne propia aquella pobreza: en las primeras prosas recuerda un día de invierno en el que la madre no tenía leña para calentar a su hijito.

En la Barcelona de los años 80 del siglo xix Verdaguer hizo muchos descubrimientos. Entre ellos la revolución industrial de los «capitanes de empresa», el obrerismo, las migraciones de los agricultores a las ciudades y la proletarización de las mujeres. Entre tantos descubrimientos el poeta también conoce la pobreza, la imparable pobreza que genera el progreso industrial. Y, con la pobreza, tema literario que en Europa da materia a escritores como Victor Hugo o Dostoievsky, Verdaguer descubre la necesidad de oponer a ello la «caridad», la beneficencia, la limosna. Es al inicio de este cambio ideológico que el poeta diseña Caritad, un libro limosna para los pobres de Andalucía.

¿POR QUÉ CANTAN LAS MADRES?

Su pobre esposo está enfermo,

tendido sobre una estera,

 pues ya vendieron la cama

para aliviar la miseria.

 

Mantas, sábanas y abrigo

hace días que no tienen;

una les queda tan sólo,

que empeñarán, si no venden.

 

Para comer, nada tienen,

en el hogar ya no hay leña;

como ya no es menester,

el fogón también se empeña.

 

El niño no tiene cuna,

la madre no tiene silla,

pero canta como un pájaro,

mientras el hombre suspira.

Traducción de Luis Guarner

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